España busca solución al rompecabezas de inmigrantes llegados a islote

 La llegada estos últimos días de cerca de un centenar de sin papeles a un islote español, accesible a nado desde una playa marroquí, está suponiendo un auténtico rompecabezas para España, que acusa a las mafias de haber «coordinado» sus desembarcos.

 

 

La Isla de Tierra, un islote rocoso sin apenas vegetación, no ofrece un aspecto hospitalario, pero puede suponer para esos 87 inmigrantes llegados del África subsahariana la puerta de entrada hacia Europa.

 

 

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, se mostró «convencido» de que su llegada es «una operación coordinada por mafias que se dedican al tráfico de personas», dijo este lunes durante una rueda de prensa en Madrid.

 

 

Todo empezó el miércoles pasado, con la llegada de 19 personas a este islote desierto, que pertenece al archipiélago de Alhucemas, situado cerca del enclave español de Melilla, única frontera terrestre entre África y Europa, junto con el otro enclave español norteafricano de Ceuta.

 

 

«La situación se agravó en la madrugada del domingo con la llegada de otros 68 inmigrantes», precisó el ministro.

 

 

«Seis personas por razones humanitarias fueron trasladadas a Melilla», afirmó García Margallo, en referencia a un grupo de mujeres y niños.

 

 

Pero los otros 81 inmigrantes siguen en el islote, recibiendo de España una ayuda básica (mantas, comida y agua) y sin esperanza por el momento de ser trasladados a Melilla o a la península Ibérica.

 

El ministro no precisó el lunes lo que Madrid piensa hacer con estos inmigrantes que se encuentran en situación precaria, pero, según los medios españoles, el gobierno espera que, desalentados y cansados, decidan volver a Marruecos, a unos treinta metros de ahí.

 

El desafío es importante para España, y también para la Unión Europea, ya que en sus fronteras con Marruecos se concentran cientos de inmigrantes clandestinos, deseosos de llegar a suelo europeo, empujados por la pobreza y los conflictos en África.

 

Madrid quiere, pues, evitar que la llegada de inmigrantes a sus islotes, cause un efecto llamada y el arribo de una «masa de inmigrantes», explicó García Margallo.

 

El gobierno se encuentra en conversaciones contrarreloj con Marruecos y sus socios europeos, antes de que la situación de los inmigrantes en la isla desierta se degrade, lo que podría forzar a Madrid a acogerlos para tratarlos en territorio español.

 

«Desde el primer momento, empezamos conversaciones con el Gobierno y el Reino de Marruecos con los que tenemos una magnífica relación», dijo el jefe de la diplomacia española.

 

«Las conversaciones siguen hoy. Estoy seguro de que encontraremos una fórmula entre los dos gobiernos», añadió, dos días antes de que delegaciones parlamentarias de los dos países se reúnan el miércoles en Rabat.

 

Marruecos confirmó estar en «contacto» estrecho con España para «encontrar una solución».

 

«Estamos en contacto con el gobierno español para encontrar una solución por la vía del diálogo y eso en el interés de los dos países», dijo a la AFP una fuente gubernamental en Rabat.

 

En el frente europeo, García Margallo subrayó que «la política de inmigración es una competencia comunitaria», antes de añadir que «estoy desplegando esfuerzos en el ámbito de la Unión Europea para encontrar una solución conjunta».

 

La posición estratégica de Ceuta y Melilla pone a España en uno de los principales frentes de la política europea de control de fronteras.

 

A finales de agosto, el país tuvo que reforzar su dispositivo de seguridad en Melilla, subiendo la altura de la valla fronteriza con Marruecos, para impedir que decenas de inmigrantes clandestinos entraran en el enclave, después que 60 de ellos lo lograran.

 

Tras la llegada al islote del primer grupo de inmigrantes, el miércoles, el delegado del gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, había afirmado que la situación era «muy delicada» antes de decir que «todo el mundo –España, Marruecos y la Unión Europea– deben actuar con responsabilidad».

 

Marruecos reivindica la soberanía de Ceuta y Melilla y de las islas aledañas, un tema que envenena regularmente las relaciones con España.

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