En el Día Mundial del Sida, las cifras ensombrecen la dura situación de los más pobres que viven con la enfermedad en África Subsahariana

África Fundación Sur, 1 de Diciembre- El día mundial del Sida está siendo marcado por la toma de conciencia de que la respuesta global a la epidemia del Sida está empezando a tener un impacto positivo y significativo. Los índices de prevalencia y la incidencia han descendida, y las disposiciones para detener la transmisión de madre a hijo están empezando a funcionar.

El informe global de la ONU sobre el Sida de este año, desvela una evolución positiva en el número de personas que reciben tratamiento antirretroviral. En 2009, 1.2 millones de personas recibieron medicamentos antirretrovirales para el VIH por primera vez.

Sin embargo, la atención prestada a estas cifras de prevalencia ensombrecen los continuados obstáculos a los que se enfrenta la gente que vive con Sida y VIH. Muchas de estas historias de éxito no son aplicables a las zonas rurales del África subsahariana. De hecho, es posible que se produzca un aumento en el número de personas que viven con VIH en estas zonas, ya que la pobreza sigue siendo conductora de la epidemia.

Los conductores de pobreza del Sida son bien conocidos -el acceso a la educación, igualdad de género, hambre, falta de oportunidad de empleo- y son más agudos en zonas rurales, ya que los servicios tienden a estar más distantes, y es más difícil penetrar en los patrones sociales y estigmas, además, la cobertura geográfica a menudo es imposible de gestionar por los que prestan los servicios públicos.

Sin embargo, el problema fundamental está en la incapacidad de los gobiernos africanos, y crucialmente, la incapacidad de los donantes globales que apoyar la lucha contra el sida, para pensar a nivel local mientras que se financia a nivel global.

Fuentes de financiación

La formulación de políticas y fuentes de financiación globales, no se ha descentralizado, como sugirieron instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Global. La toma de decisiones políticas se sigue haciendo en Washington y Ginebra, y después son implementadas a nivel de país, basadas en “consentimiento a cambio de dinero”.

Procedimientos burocráticos, la inercia y la falta de coordinación entre las agencias donantes han limitado la cantidad de dinero que realmente alcanza a los que de verdad lo necesitan, especialmente a las zonas rurales.

Los gobiernos del África subsahariana operan mediante consejos nacionales para el Sida, que están encargados de gestionar el dinero y la agenda en cada país. Sin embargo, las políticas y componentes institucionales de estas agencias tienen a ser similares en todos los países, y están conformes con los objetivos y mandatos institucionales de las agencias globales que los mantienen.

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