El expresidente predicador cómplice de crímenes de guerra

Predicador, aficionado a los actos extravagantes, militar, político… Charles Taylor, expresidente de Liberia, fue declarado este jueves cómplice de crímenes de guerra por un tribunal internacional respaldado por Naciones Unidas en La Haya. Pero, ¿quién es Charles Taylor?

 

El Tribunal Especial de Sierra Leona (TESL) condenó al expresidente liberiano Charles Taylor por ayudar a los rebeldes de Sierra Leona a cambio de diamantes, con lo que se hizo cómplice de los crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos durante la guerra civil que asoló ese país africano entre 1991 y 2002.

 

Los jueces reconocieron que Taylor no formaba parte de la cadena de mando que daba órdenes y también rechazaron que formase parte de una "empresa criminal" más amplia.

 

Sin embargo, fueron contundentes al establecer que el apoyo ofrecido desde Liberia le hace cómplice de los once cargos de los que le acusaba la fiscalía, entre ellos asesinatos, violaciones de niñas y mujeres y reclutamiento de niños soldados.

 

En palabras del corresponsal internacional de la BBC, Mark Doyle, Taylor es un "showman frustrado que, confiado por naturaleza, nada le gustaría más que desfilar por la plataforma africana mostrándose como el estadista extravagante".

 

Cuando era un líder rebelde en la década de 1990 y tenía el control de la mayor parte de Liberia excepto su capital, Charles Taylor se presentó en una conferencia regional de África celebrada en Burkina Faso vestido en uniforme militar de combate.

 

Pero además de político, Taylor es un predicador laico en la tradición baptista. Cuando, como presidente, fue acusado por Naciones Unidas de tráfico de armas y diamantes en 1999, protagonizó un enorme rezo vestido de pies a cabeza con lino blanco, a manera de ángel.

 

"Se postró en el suelo y le pidió piedad a Dios", relata Doyle. En aquel momento, Taylor negó los cargos de los que se le acusa.

Figura mediática

En ocasiones se ha destacado el carácter extremadamente mediático del exmandatario, sobre el que pesan 11 cargos.

 

En una entrevista con la BBC en 1990, un poco conocido Taylor anunció públicamente que iba invadir Liberia.

 

En otro famoso intercambio con la BBC, el corresponsal de BBC África, Robin White, le dijo que mucha gente pensaba que él era algo muy cercano a un asesino. Y Taylor respondió: "Jesús fue acusado de ser un asesino en su momento".

 

Durante el gobierno de Samuel Doe -el gobernante al que posteriormente sucedería tras liderar una rebelión-, Taylor manejó el presupuesto del gobierno, hasta que peleó con el presidente y fue acusado de robar un millón de dólares del Estado y fugarse con ellos.

 

Taylor terminó arrestado en una prisión de Massachusetts con un pedido de extradición de Liberia. En su momento se reportó que se había escapado deslizándose a través de las barras. También se dijo que EE.UU. lo había soltado para que hiciera oposición al gobierno de Doe.

 

La posterior rebelión de Taylor fue fructífera, dice Doyle, por la incompetencia de Doe y las sorpresivas alianzas que consiguió Taylor, entre ellas las de Burkina Faso, Costa de Marfil y Libia.

 

Sin embargo, la guerra civil que se desató dejó al menos 200.000 muertos y se prolongó hasta 1996, cuando se firmó el tratado de paz.

 

A continuación, en 1997, Taylor ganó unas elecciones presidenciales que fueron ampliamente tachadas de fraudulentas como consecuencia de la represión y la compra de votos.

 

Doyle recuerda que en ese momento se solía oír a jóvenes que apoyaban a Taylor diciendo "mató a mi madre, mató a mi padre, votaré por él".

 

Cuando la BBC le preguntó por esto, Taylor dijo: "lo dicen en serio, me aman".

 

Durante el mandato de Taylor, Liberia fue acusada de financiar al Frente Revolucionario de Sierra Leona y comerciar con "diamantes de sangre", como se conoce a los obtenidos en una zona de guerra mediante el uso de trabajo esclavo.

 

Desde 1999, diferentes grupos se levantaron en armas y estalló una segunda guerra civil que duró hasta 2003. Alrededor de 150.000 personas murieron y miles sufrieron heridas y amputaciones, un castigo empleado por el gobierno de Taylor.

La caída

Tras los acuerdos de paz, el ya exmandatario se exilió en Nigeria y Naciones Unidas tuteló una transición democrática en Liberia.

 

El arresto ordenado por la ONU en 2006 implicó una épica persecución por el país africano hasta que finalmente lo arrestaron en la frontera entre Camerún y Nigeria.

 

Tras la detención llegó en un helicóptero de la ONU a Freetown, la capital de Sierra Leona y se le vio caminar rodeado de soldados armados, sin afeitarse y vestido con un chaleco antibalas que parecía pesarle.

 

Pero cuando apareció por primera vez en ante el tribunal en Freetown, vestía un elegante traje y una corbata roja. Este jueves, en La Haya, también vistió una corbata roja.

 

Vía | BBC Mundo

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