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Sudán

Estructura de gobierno

Jefe de Estado: General Omar Hassan Ahmad al-BASHIR* - Partido del Congreso Nacional - NCP

Jefe de Gobierno: General Omar Hassan Ahmad al-BASHIR

Sudán tiene dos asambleas nacionales: la Asamblea nacional con 450 asientos y Sudán del Sur con la Asamblea Legislativa.

 

Descripción del sistema electoral

La Asamblea Nacional tiene 450 miembros, y el Consejo de Estado 50 miembros elegidos por los órganos legislativos estatales. El mandato para todos es de 6 años.

Una Presidencia de 3 miembros dirige el gobierno, y los puestos del Parlamento y el Gabinete se asignan siguiendo una fórmula que otorga el 52% de los cargos al NCP, el 28% al SPLM y el 15% a los partidos de la oposición del norte y el 6% a los partidos del sur. 

 

Balance geopolítico

Desde el inicio, en junio de 2002, de las negociaciones entre el Norte y el Sur y el estallido, en febrero de 2003, del conflicto en Darfur, el desajuste entre la energía diplomática empleada por Sudán y los magros resultados obtenidos jamás había sido tan abismal.

El acuerdo de paz entre el Norte y el Sur firmado en 2006 daba numerosas muestras de fragilidad. Desde julio de 2007, el Partido del Congreso Nacional (PCN), imperante en el Norte, y el Movimiento/Ejército popular de liberación de Sudán (M/APLS), hegemónico en el Sur, se acusaban de no respetar los términos del acuerdo. El nuevo despliegue de las tropas no se había respetado: el ejército sudanés había conservado contingentes en torno a las zonas de explotación petroleras y el APLS disponía de tropas en el Norte (al sur del Nilo Azul y en los montes Nuba). El desacuerdo sobre la zona de Abyei (situada en la frontera entre Norte y Sur), rica en petróleo, seguía siendo absoluto. Por último, el MPLS era blanco de las persecuciones orquestadas por los servicios de seguridad del Norte. El 10 de octubre de 2007, el MPLS se retiró del gobierno de unión nacional. Pese a la aparente reconciliación de diciembre de 2007, nuevos incidentes desencadenaron en mayo de 2008 enfrentamientos entre ambos bandos, que provocaron decenas de muertos y la huida de más de 30.000 personas.

En Darfur, la situación no invitaba a la esperanza. La implicación del equipo de mediación formado por la Unión Africana y las Naciones Unidas, dirigido por Salim Ahmed Salim y Jan Eliasson, resultó escasa. El primer intento que se hizo de reunir, a principios de 2007, a los cabecillas de los diferentes movimientos insurgentes de Darfur, levantó castillos en el aire: los principales grupos estaban ausentes. Sin embargo, el espejismo no se desvaneció, pues, por impulso del MPLS y de Eritrea, se formó una nueva coalición de grupos insurgentes, con apoyos regionales pero sin demasiada presencia en la zona. Sin embargo, la reunión celebrara en Syrta en octubre de 2007, que debía servir para volver a poner en marcha las negociaciones sobre Darfur, fue un fracaso inmenso que puso de relieve la enorme desconfianza de la mayoría de dirigentes darfurianos ante Libia y los mediadores internacionales. De hecho, como la mediación no había tenido en cuenta la dimensión regional del conflicto -la implicación de Chad, cuya capital fue atacada a principios de febrero de 2008 por oponentes del presidente Idriss Déby apoyados por Jartum, y la de Libia, que enviaba parte de los medios necesarios para que los darfurianos atacasen la capital sudanesa-, no podía avanzar de ningún modo.

La comunidad internacional prefirió el despliegue de las tropas al logro de auténticos avances que llevasen a un acuerdo político, así que apoyó la creación de una fuerza de más de 26.000 soldados dirigida por la Unión Africana y Naciones Unidas (MINUAD) para que reemplazase a la Fuerza de la Unión Africana para Sudán (AMIS), al borde del colapso e incapaz de cumplir con su misión. Jartum, muy presionada por China y los Estados Unidos, aceptó en junio de 2007 la creación de dicha fuerza, pero impuso unas condiciones que reducían la amplitud de su despliegue y su eficacia: en el primer trimestre de 2008, menos de 700 “cascos azules” podrían unirse a la AMIS, ahora bajo bandera de las Naciones Unidas. Por iniciativa del gobierno francés, una fuerza europea de 3.700 hombres (Eufor) tomó posiciones a partir de febrero de 2008 en el este de Chad para proteger los campos de refugiados sudaneses y de desplazados. Sin embargo, el apoyo militar y político francés al régimen de Chad, puesto de relieve en el ataque de N'djamena, despertaba enormes dudas sobre los objetivos reales de tal fuerza. El fin primordial del contingente militar europeo era evitar que los rebeldes chadianos entrasen en Chad, más que mejorar la seguridad en esa parte del país, para desgracia de las personas dedicadas a tareas humanitarias y de las poblaciones.

El malestar europeo ante Francia fue en aumento tras el ataque suicida de mayo de 2008 contra la capital sudanesa, llevado a cabo por combatientes darfurianos del Movimiento para la Igualdad y la Justicia, que desde el verano de 2005 se había beneficiado de un importante apoyo oficial por parte de Chad. Existía el riesgo de que la guerra por delegación que enfrentaba a los dos Estados se convirtiera en una conflagración regional e implicase a soldados europeos enviados en misión puramente humanitaria.

En abril de 2008, en medio de esta tensa situación, se llevó a cabo un empadronamiento en todo el territorio sudanés, el primero desde hacía más de quince años; su carácter discutible, sobre todo en Darfur, lo convirtió en un nuevo motivo de tensión. El MPLS no logró que el empadronamiento registrase la religión y la etnicidad de los árabes, forma de censo preferida por los sudistas que hubiera servido para poner de relieve que los musulmanes eran minoría en Sudán, de modo que los grupos insurgentes en Darfur acusaron al gobierno de querer hacer únicamente un padrón con “sus” poblaciones. El proyecto de celebrar elecciones presidenciales y legislativas en 2009 se antojaba irreal. El régimen sudanés, incapaz de impedir el ataque de la capital por parte de los rebeldes más decididos, parecía de repente débil y dividido. 

La brutal represión vivida en la capital, consecuencia y continuación de las importantes operaciones militares llevadas a cabo en Darfur desde principios de 2008, ponía de relieve sobre todo la huida hacia delante de un régimen poco dispuesto a transigir antes de que el gobierno Bush abandonase el poder en enero de 2009, pese a que la estrategia de Washington sufriese un cambio tras la designación de un nuevo enviado especial en enero de 2008. La guerra volvía a campar por sus respetos y la comunidad internacional, pese a sus contundentes declaraciones, seguía sin tomar cartas en el asunto. Roland Marchal. El Estado del Mundo 2009.

 

Sociedad

En febrero de 1994 Sudán fue dividida en 26 estados. Un gobernador asume la responsabilidad de cada estado, asistido por cinco ministros. En los estados del sur son seis ministros.

ETNIAS: la composición étnica de Sudán es sumamente compleja, más de 570 grupos. Árabes y nubios en el norte y centro del país. Las etnias negras se sitúan en el sur. Niolíticos: dinka, shilluk y los nuer. Azande, bor y jo luo en occidente. Acholi y lotuhu viven en el extremo sur.

RELIGIÓN: islam, mayoría suní; cultos tradicionales africanos; cristiana.

La pena de muerte sigue vigente en Sudán.

El gobierno reconoce el islam como la religión del estado, lo cual se refleja en la legislación, las instituciones y las políticas.

La ley no reconoce el acceso a la información. La libertad de pensamiento, expresión y de prensa está regulada por la ley, pero en la práctica tiene muchas limitaciones. La radio y la televisión deben reflejar las políticas gubernamentales. El acceso a internet no está limitado.

La guerra civil de Sudán que finalizó en 2005 y el conflicto de Darfur han provocado un grave deterioro de las condiciones de vida. Casi 2 millones de desplazados internos viven en campos de refugiados como consecuencia del conflicto de Darfur. Dependientes de la ayuda internacional, tiene pocas perspectivas de volver a sus hogares por la inseguridad y la devastación, según el ACNUR. Además, otras 200.000 personas viven refugiadas en Chad. La violencia y movilización de menores para la guerra era un serio problema a principios de 2006.

Las violaciones u otras formas de violencia sexual a mujeres y niñas cometidas por los janjaweed y los soldados del gobierno en Darfur han sido utilizadas como arma de guerra con el fin de humillar, castigar, controlar, atemorizar y desplazar a las mujeres y a sus comunidades.

La homosexualidad está considerada como delito.

 

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